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domingo, octubre 16, 2005

Ni Top Gun ni Commando



Hace 2 días tuve un sueño poco común; estaba de repente vestido con un camuflado jungla y frente a mi estaba todo cubierto de matas y solo podía ver a un superior mío - no se cual era su rango -, no se escuchaba nada y parece que nos estabamos preparando para un ataque.

De un momento a otro, el superior ordeno atacar, todos lo seguimos con nuestro fusil; el objetivo era una columna de 10 algo - creo yo que eran guerrilleros -, maté a 2 y a pesar que era un sueño, me sentí muy muy bien. Pero, todo era una emboscada y tan pronto me dí la vuelta sentí tres "quemones" en la espalda, y hasta ahí me acuerdo, o mejor, hasta ahí dormí.

Ahora, esto para mí es un sueño pero para muchos pares es la cruda realidad, tener sus vidas cegadas a los 18 años por una bala traicionera sin importar su procedencia: FF.MM, FARC, ELN, EPL, AUC, Delicuencia común; este es el día a día de un país en donde no hay conflicto armado sino un grupo de 20.000 pendejos que se la pasan poniendo bombas, no?.

Aún así, esta serie de acontecimientos diarios parece no haber tocado la fibra (si es que existe) de la sociedad colombiana por el simple hecho de suceder en la otra Colombia, la que no tiene boutiques o centros comerciales, la que no conoce marcas extranjeras ni gafas de sol, la que vive aún en la miseria de mediados del siglo XX donde terratenientes armados dictaminan el porvenir del pueblo.

Colombia no puede alcanzar la paz a menos que todos y cada uno de sus habitantes se vean afectados por un recrudecimiento de la guerra, no basta con que unos cuantos hijos de campesinos o desempleados vayan al sur a luchar con otros campensinos o analfabetas si en Bogotá Royal - mas allá de la 72 - las personas siguen su vida normal y suntuosa diciendo que el país está mucho mejor porque Buuuribe está a cargo, que ahora podemos comprar tiquetes mas baratos.

En febrero de 2003 sucedió el atentado contra el exclusivo Club el Nogal que cobró la vida de 33 personas; me pareció repugnante el hecho como fue subido a la cúspide del terrorismo contra el país, como fue enérgicamente condenado, como se mostraba el dolor de las víctimas; no sucedió lo mismo con Bojayá donde fueron asesinadas 119 personas, esto fue simplemente un hecho de la guerra nada más...

No desestimo ni una muerte ni la otra, no considero que la muerte de un niño del Chocó sea mas valiosa que la de un adinerado bogotano, pero lastimosamente en este país hasta los muertos son estratificados.

La guerra aún no toca las altas esferas, la guerra aún no toca a los bogotanos, no nos ha tocado ni a usted apreciado lector ni a mí. Si esto ha de seguir así, con una indiferencia de los que tenemos algo para comer todas las noches, entonces de que sirve que los de abajo peleen?.

Espero el día en que todos se den cuenta que el país se esta haciendo añicos y puedan ver mas allá de Tiffany & Co.



He llegado tan lejos porque me he apoyado en hombros de gigantes.